UN POCO ACERCA DE NOSOTROS

Somos una comunidad de personas de diversos trasfondos, unidos por nuestra fe en Jesús y compromiso mutuo. Buscamos fomentar amor y buenas acciones, tanto dentro de nuestra comunidad como fuera de ella. En cuanto a la comunidad que estamos construyendo, las cinco características a continuación son fundamentales. 

 

 

Dios es amor

 

Dios es el centro y el enfoque de nuestra comunidad. Buscamos que su amor, gracia, sabiduría, santidad y poder sean una realidad en nuestras vidas cotidianas. Dios es infinito, entonces existen muchas maneras de conocerle y seguirle. Siempre habrá más que aprender, por lo cual buscamos crear un espacio seguro donde todos podemos conocer más de Dios y crecer en nuestra fe y amor, cada uno a su manera. Creemos que Dios se ha revelado a la humanidad de muchas maneras, en especial a través de su Hijo, Jesús, y que la Biblia es un registro de su amor y gracia que nos ayuda a conocerle mejor. 

 

 

Comunidad de iguales

 

Buscamos tener una comunidad auténtica, donde todos no son solamente bienvenidos, sino conocidos; donde la autonomía del individuo se ejerce dentro de los parámetros del amor al prójimo. Las reuniones son abiertas a todos, y la participación en ellas es voluntaria, incluyendo cualquier aportación de tiempo, servicio o dinero. La labor y los gastos de la comunidad son responsabilidad de todos, y hay transparencia e integridad en el manejo de los recursos. Somos una comunidad de iguales, donde el liderazgo es para servir y todos servimos, entonces todos tenemos parte y voz. Queremos que todos usen sus talentos y recursos, con autonomía y bajo la dirección de Dios, para el bien de ellos mismos y de otros, tanto dentro como fuera de la iglesia. 

 

 

Autonomía de fe

 

Creemos que la Biblia es inspirada por Dios. Nos ayuda a conocer mejor a Dios y a vivir en armonía con otros. Reconocemos que existen muchas interpretaciones distintas sobre temas de fe y espiritualidad, y afirmamos el derecho de todos de conocer a Dios de manera personal. Lo que nos une no es la uniformidad de doctrina sino nuestra fe en Jesús y un compromiso mutuo de amor. No buscamos que todos crean lo mismo: más bien, valoramos las diferencias de opinión, preguntas difíciles y conversaciones respetuosas. Enfatizamos una fe práctica y real, fe que madura y cambia cuando sea necesario, aceptando con humildad las diferencias de opinión y buscando el bienestar de los demás. 

 

  

Unidad en diversidad

 

Creemos que todos fuimos creados a imagen de Dios. Celebramos la diversidad porque sólo a través de la aportación de todos podemos reflejar a un Dios infinito y multifacético. Reconocemos que hay diferentes maneras de vivir, amar y servir a Dios y los demás, y no todos vamos a pensar lo mismo en todo. No discriminamos por diferencias de género, edad, origen étnico, fe, estado civil, identidad sexual, economía, educación y capacidad. Esto incluye promoviendo la voz y la igualdad de las mujeres, apoyando a grupos marginalizados en la sociedad, y aceptando la comunidad LGBTQ+ con las mismas responsabilidades y beneficios que cualquier miembro. No buscamos que todos piensen igual en doctrinas o temas específicos, pero sí pedimos que concedan a los demás la libertad de seguir a Dios según la fe y el entendimiento que cada uno tenga, siendo esa libertad regida siempre por amor y respeto mutuo, y evitando cualquier tipo de daño, abuso, acoso o discriminación que atente contra la dignidad humana.

 

 

Amor al prójimo

 

Una fe verdadera siempre será reflejada en acciones congruentes con esa fe. Buscamos dar manos, pies y cara al amor de Dios, amando a las personas que nos rodean de manera tangible. Las buenas obras no son actos superficiales o legalistas, sino el resultado natural de preocuparnos por la seguridad y bienestar de nuestro prójimo. Nuestro prójimo es simplemente aquel que tiene alguna necesidad que podemos suplir. Esto puede incluir actos de servicio social y apoyo comunitario, pero también abarca el comportamiento, integridad y generosidad que demostramos no sólo dentro de la iglesia, sino fuera de ella. Con respecto a las iniciativas de apoyo, algunas son organizadas por la iglesia, pero muchas son creadas por los miembros de la comunidad ante las necesidades que conocen personalmente. Creemos que Dios es generoso con nosotros no solamente para ser bendecidos, sino para ser de bendición.